Así sacamos la tradicional miel de palo, un producto de la naturaleza que forma parte de los conocimientos y costumbres de nuestras comunidades.
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Mientras tanto te muestra este lugar lleno de cafetales y vegetación, donde las abejas meliponas o también llamadas nativas sin aguijón recolectan el néctar de las flores y, con un proceso natural, lo convierten en esta miel de sabor único.
Tenemos esta cajita de madera que nos ayudará a trasladar a las abejas. La llevaremos a un lugar más seguro, donde puedan estar protegidas y continuar con su importante labor.
Luego de localizar el nido que suele estar dentro de un tronco o hueco del árbol, abrimos con mucho cuidado una pequeña parte del tronco para llegar a los depósitos de miel.
Como puedes ver ya encontramos tanto el nido como los depósitos de miel que son pequeñas bolsitas o potes de cera los llevamos a un recipiente.
El nido está en nuestras manos, así que lo guardamos en la cajita de madera para protegerlas, facilitar el manejo de la colmena y cosechar su miel de forma limpia y segura. Esta práctica se llama meliponicultura racional.
Seguimos retirando la miel de palo que encontramos, como puedes ver tiene una textura notablemente más líquida, fluida y acuosa en comparación con la miel de abeja común.
Retiramos restos de cera, madera u otras impurezas y empezamos a abrir los pequeños depósitos de miel o presionamos suavemente para dejar salir ese líquido oscuro y aromático.
Al ser un producto silvestre y artesanal que no pasa por procesos industriales de filtrado estricto, a veces se pueden percibir mínimos residuos naturales que luego se filtran pasando por un colador.
Se utiliza principalmente en la medicina tradicional para tratar afecciones respiratorias, oculares, de la piel y problemas estomacales, también funciona como un energizante natural.
¿Alguna vez has probado la miel de palo? Cuéntanos en los comentarios. Somos Ciberoteca, navegando contigo.

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